Hasta hace unos días no era muy conocida y aunque ahora mismo está llenando titulares por el caso de la carne mechada, la Listeria lleva una década encabezando el podium de los mayores peligros en las cocinas europeas, con una media de 70 muertes al año en España.

Lo peliagudo de la Listeria es que sobrevive y se multiplica en condiciones poco favorables para las bacterias en general, como ambientes ácidos, con alto contenido en sales, en temperaturas de refrigeración, etc. y por si esta “habilidad” os parece poco, es capaz de adherirse a las superficies formando una película que la protege de agentes desinfectantes, lo que hace que sea una batalla eliminarla una vez que aparece.

La enfermedad que provoca esta bacteria es la Listeriosis, producida en el 99% de los casos al consumir un alimento contaminado, y aunque puede quedarse en una gastroenteritis, en los grupos de alto riesgo (embarazadas, personas mayores, niños, personas en situación de inmunodeficiencia,…) las consecuencias pueden ser muy graves (lesiones en el feto y abortos, neumonías, septicemia, etc.).

Para prevenirla es importante seguir las siguientes pautas:

  • Mantener la cadena de frío durante el transporte de los alimentos (y del supermercado a casa también es transporte).
  • Respetar las indicaciones de caducidad y temperatura de almacenamiento que figuran en el etiquetado de los alimentos.
  • Desinfectar las superficies y utensilios (el lavavajillas es un buen método).
  • Evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocinados.
  • Cocinar completamente los alimentos alcanzando como mínimo de 65ºC en su centro.
  • No descongelar a temperatura ambiente, hacerlo siempre en refrigeración.

Os dejamos a continuación nuestra infografía para que de un vistazo sepáis cómo podéis evitar lo que desgraciadamente ya es la bacteria del verano 2019.