Listeria en nuestros alimentos

Tras estos días de escándalo por el hallazgo de la presencia de la bacteria Listeria monocytogenes en varios lotes de queso elaborado con leche cruda, y el bombardeo de noticias más o menos fiables, no podíamos quedarnos al margen y nos hemos puesto a escribiros este artículo, el cual esperamos que os ayude a entender y desenmarañar la gran cantidad de información que recibimos.

La listeria monocytogenes es una bacteria que podemos encontrarnos en productos cárnicos crudos, verduras y frutas sin desinfectar o cocinar y productos lácteos elaborados con leche cruda.

Esta bacteria, puede provocar diferentes síntomas:

  • fiebres altas (que pueden confundirse con la gripe)
  • dolor de cabeza y de cuello
  • convulsiones
  • septicemia
  • en mujeres embarazadas puede llegar a provocar abortos, malformaciones en el feto o partos prematuros

¿Quiere esto decir que nunca deberíamos consumir cárnicos crudos, verduras y frutas sin desinfectar o cocinar,  o lácteos elaborados con leche cruda? Claro que no.

¿Son perjudiciales para nuestra salud estos productos? Otra vez no.

En principio, ningún alimento listo para su consumo debería contener la bacteria Listeria y de hecho, la industria alimentaria, pone todo lo que está en su mano para que esto sea así. Creednos, sabemos de lo que hablamos. Pero, en ocasiones, se dan casos como éste que han escapado de todo control, por lo que si perteneces a un grupo de riesgo (niños, mujeres embarazadas, personas con enfermedades inmunodepresoras o ancianos), sí que deberías evitar estos alimentos ya que además de Listeria pueden contener otros patógenos como E. coli, Salmonella, etc.

¿Cómo evitamos que la bacteria Listeria aparezca en nuestras comidas?

  • Adquiere alimentos de confianza y evita los envases deteriorados.
  • Guarda los alimentos a la temperatura que les corresponde y bien protegidos. Si tienes que dejar algún plato a temperatura ambiente, que sea el menor tiempo posible.
  • Orden en la nevera, lo crudo siempre por debajo para que no gotee sobre lo cocinado. Y no la sobrecargues, ya que impedirás que los alimentos se refrigeren adecuadamente.
  • Ser escrupulosos con la limpieza de manos.
  • Los utensilios y superficies diferentes para alimentos crudos y cocinados, y por supuesto, siempre limpios.
  • Cocina los alimentos completamente.
  • Higieniza (limpia y desinfecta) las frutas y verduras que se vayan a consumir en crudo.
  • Si no vas a consumir la comida elabora en 3-4 días, congélala cuanto antes.

Laura Moya

Fuentes: AECOSAN, OCU, Blog Hazia (Navidad sin sustos por Nerea Cavero)

 

Por | 2018-03-06T08:57:26+00:00 marzo 6th, 2018|Categorías: Consumo, Restauración, Seguridad Alimentaria|Sin comentarios

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