Reglamentos, Reales Decretos, órdenes…¡que maraña de leyes y gaitas! ¡No saben hacer otra cosa que marear a los hosteleros! Si, además, luego todo esto no sirve para nada….

Pues las leyes sobre las que trata este post si que tienen su utilidad, porque hosteleros o no, lo que sí es seguro es que somos consumidores, y que, comida consumimos.

¡Pues bien! Uno de los temas más comentados últimamente en lo que a productos alimenticios se refiere, es la legislación de reciente entrada en vigor sobre la información al consumidor, concretamente, el Reglamento Europeo 1169/2011 y el Real Decreto 126/2015, de entrada en vigor el 13 de diciembre de 2014 y 28 de febrero de 2015, respectivamente.

Gracias a estas leyes, los consumidores (que somos todos) tenemos el total y absoluto derecho a tener a nuestra disposición la información de los alérgenos (entre otras cosas que iremos comentando en próximas entradas al blog)  que contienen los productos alimenticios que adquirimos, envasados o no.

Esto quiere decir, que restaurantes, bares, pastelerías, panaderías, charcuterías, y todo el largo etcétera que viene detrás, deben disponer de la información sobre alérgenos de todos sus productos, sea cual sea su modo de venta.

Sobra decir, que esta información ha de ser veraz, teniendo en cuenta las posibles trazas y contaminaciones cruzadas, y que no sirve de nada decir que cualquiera de los platos puede contener cualquier alérgeno, ya que esto iría en contra del objetivo de informar al consumidor.

En nuestra sociedad hay un importante número de personas alérgicas y/o intolerantes, para los que tener seguridad en lo que están comiendo es toda una odisea. ¡Pongámonos en su lugar!

Seguiremos comentando aspectos sobre este tema en próximas entradas (¿Qué información tengo que dar? ¿Tengo que poner etiquetas a todo?,…) ya que esto…¡Está trayendo cola!

Nerea Cavero Ruiz