Es curioso cómo funciona el cerebro humano frente a algo que nos asombra, nos da miedo o simplemente lo desconocemos. Y cuando hablamos de alimentos, en la gran mayoría de las ocasiones, tendemos a demonizarlos 😈, rechazarlos y echarlos de nuestra mesa sin planteárnoslo dos veces.

¿Está justificada esta demonización o son cuentos de miedo (pero cuentos al fin y al cabo)?

Éste es el tema de nuestro post en The Traveller Cook (pincha pincha) ¡Esperamos que os guste! ¡La comida es para disfrutarla! 😋