Hoy ha entrado en vigor la normativa que obliga a la industria alimentaria a indicar en el etiquetado la procedencia de la leche y los productos lácteos que se comercialicen envasados en el territorio español, y como suele pasar ante cualquier novedad, surgen dudas. ¡Vamos a por ellas!

¿A que productos afecta?

A la leche de origen animal, sea cual sea la especie, y a los productos lácteos relacionados (nata, mantequilla, yogur, kéfir, quesos, etc.), incluyendo la leche utilizada como ingrediente en un producto si supone más del 50% del peso total de ingredientes del mismo.

¿Existe alguna excepción?

Sí, para los productos amparados por una denominación de origen o una indicación geográfica protegida, esta declaración de origen es voluntaria.

¿Que información vamos a encontrar por lo tanto en la etiqueta?

Ha de figurar tanto el “País de ordeño” como el “País de transformación” y si son los mismos se podrán sustituir por la mención «Origen de la leche”.

Si el origen es España se deberá indicar este país específicamente, sin embargo, si el origen es otro se podrá indicar como “UE”, “fuera de la UE” o “UE y fuera de la UE”.

¿Y que pasa con los productos fabricados previo a la entrada en vigor de esta nueva normativa? ¿Tendrán que ser retirados del mercado?

No, en absoluto, se pueden comercializar hasta agotar existencias.

Os dejamos aquí esta nueva normativa (Real Decreto 1181/2018) que se aplicará, en principio, durante 2 años.